- Agotado
La bisagra soporta el peso de la puerta en cada apertura. Es ella quien determina la fluidez del movimiento, la regularidad de las holguras y el mantenimiento de la alineación con el tiempo. Una bisagra de capacidad insuficiente o mal ajustada se nota enseguida: una puerta que roza, que golpea o que ya no encaja en su marco.
La bisagra vista permanece visible en el canto de la puerta una vez cerrada. La bisagra invisible queda embutida en el batiente y en el marco: con la puerta cerrada, nada sobresale. Es la solución elegida para las puertas enrasadas, que forman un plano continuo con el tabique.
Una bisagra 3D se regula en tres ejes: en altura, lateralmente y en profundidad; este último ajuste regula la presión del batiente sobre su junta. En el modelo presentado aquí, los rangos son de ± 2,5 mm en altura, ± 2 mm lateralmente y ± 1 mm en profundidad, con la llave Allen suministrada. Un juego que aparece tras varios meses, o un ligero hundimiento, se puede corregir sin necesidad de desmontar la puerta.
Tres elementos guían la elección: el peso y el grosor del batiente, el tipo de marco y el sentido de apertura. A modo de referencia, la bisagra 3D que se presenta aquí admite una puerta de 60 kg con dos bisagras, un grosor de 38 a 55 mm y unas dimensiones máximas de 90 x 210 cm. Cuente siempre un mínimo de dos bisagras por puerta.
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