¿Hay que engrasar una manilla de puerta?
¿Manilla de puerta que rechina? ¡Un poco de grasa puede cambiarlo todo! Consejos y trucos.
¿Manilla de puerta que rechina? ¡Un poco de grasa puede cambiarlo todo! Consejos y trucos.
El engrase: un gesto sencillo para mantener su ferretería
Las manillas de puerta, ya estén instaladas en una puerta de entrada, una puerta interior, una puerta blindada o una puerta de garaje, están sometidas a roces y al desgaste diario. Chirridos, resistencia al abrir la puerta, holgura en la palanca: son señales de que es necesario engrasar. Sí, hay que engrasar una manilla de puerta interior o exterior, pero con los lubricantes adecuados y respetando algunas reglas sencillas.
¿Por qué lubricar una manilla?
Engrasar permite:
* Reducir las fricciones en los rodamientos o el muelle de retorno,
* Evitar la corrosión o el óxido en las piezas metálicas (acero, inoxidable, latón macizo, zamak),
* Mejorar la vida útil de las manillas, palancas o tiradores de puerta,
* Evitar el bloqueo, especialmente en modelos expuestos como puertas de entrada, puertas ventana, correderas o puertas de rellano.
El engrase es un reflejo de mantenimiento esencial, especialmente si sus manillas están instaladas en zonas de mucho tránsito o expuestas a la humedad.
Manilla o cerradura: ¿qué hay que engrasar?
La manilla y la cerradura se confunden con frecuencia, pero no requieren el mismo tratamiento:
* El engrase de la manilla se dirige a la palanca doble, el vástago, las rosetas, el muelle o las guarniciones. Facilita el movimiento mecánico.
* El engrase de la cerradura (o cilindro de cerradura) afecta al pestillo, a la placa de cierre, a los cilindros, a la cabeza, a la cremona (para puertas correderas o de vidrio), y a veces a los rodillos o ruedas de un sistema multipunto.
** Consejos del profesional **
Evite usar una grasa demasiado espesa en una cerradura empotrada, cerradura en superficie o cerradura carenada. Prefiera productos adaptados a la cerrajería: aceitera, grasa de litio, desbloqueante o lubricante de bisulfuro de molibdeno.
¿Qué producto usar para lubricar una manilla?
Para las manillas de inoxidable mate, aluminio anodizado, níquel satinado o cromadas, utilice un aceite lubricante sintético no corrosivo.
Para manillas tipo vachette, forjadas o de bronce, utilice grasa blanca o lubricante de litio.
En caso de agarrotamiento, un aerosol multiusos desbloqueante (tipo WD-40) es suficiente.
Evite los disolventes agresivos o el aceite de corte no adecuado.
¿Cómo proceder al engrase de las manillas?
Estos son los pasos a seguir para engrasar sus manillas de puerta:
- Desmonte la manilla o separe las guarniciones con un destornillador adecuado.
- Pulverice una pequeña cantidad de lubricante sobre los ejes, cojinetes o rodamientos visibles.
- Accione la palanca varias veces para distribuir el producto.
- Limpie el exceso con un paño suave para evitar la acumulación de suciedad.
** No olvide los tornillos de fijación, frecuentemente sujetos a oxidación, así como las bisagras si rechinan o por prevención.
¿Y para las cerraduras?
Para una cerradura de puerta de entrada, de rellano, corredera o blindada, el mantenimiento es aún más crucial. Utilice un lubricante especial para cerraduras, a veces enriquecido con aditivos antifricción, para sus cerraduras multipunto, cilindro europeo o cerrojos de alta seguridad. Nunca fuerce un bombín agarrotado: podría facilitar un robo en caso de bajo nivel de seguridad.
En resumen
Engrasar una manilla de puerta es combatir el óxido, mejorar la comodidad de uso y prolongar la vida útil de su ferretería. También es una forma sencilla de prevenir gastos en reparaciones de cerrajería, sustitución de cerradura o intervención de cerrajero.
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